Incendio en industria hortofrutícola

Estamos acostumbrados a escuchar noticias sobre incendios pequeños en viviendas, incendios en el monte, en matorrales… Pero poco se comentan en los medios de comunicación los pequeños incendios en naves industriales. Solamente cuando el incendio arrasa la nave y son muchos los bomberos que van a apagar y controlar el incendio tenemos constancia de ello.

Reflexionemos un poco sobre el sentido de la protección contra incendios.

El primer objetivo de la protección contra incendios es el de salvar vidas. Está claro que todo se puede recuperar excepto la vida y por lo tanto, en lo primero que nos vamos a esforzar cuando se planifica un proyecto de construcción de una nave industrial, un edificio, un centro público, etc, debe ser que las personas que lo habitan puedan escapar rápidamente y en condiciones seguras.

  • Rápidamente significa que tenga las vías de evacuación apropiadas y del tamaño necesario para garantizar que en muy poco tiempo pueden salir todas las personas del recinto a un lugar seguro.
  • En condiciones seguras, dentro de lo posible, significa que durante ese camino tengan la certeza de que no se les va a caer la edificación encima y que pueden encontrar los medios necesarios para salir en caso de dificultades.

El segundo objetivo de la protección contra incendios es intentar que los daños materiales sean lo menos cuantiosos posibles. Para ello se utilizan los medios de «protección activa».

Permitidme recordar que este blog no pretende ser un un curso master de PCI, simplemente se trata de reflexionar sobre las protección contra incendios dejando el profundizar a criterio del lector.

Si nos centramos en el incendio ocurrido el pasado día 9 de mayo en la empresa Fontestad http://www.economiadigital.es/valencia/notices/2012/05/el_infierno_del_almacen_de_naranjas_fontestad_26191.php y sin mucha más información que la aparecida en los medios de comunicación podemos sacar algunas conclusiones.

  • Funcionó lo principal, no hubo víctimas.
  • No funcionó el siguiente objetivo, los daños materiales fueron cuantiosos. Y las pérdidas indirectas incalculables, 2.500 personas sin empleo durante mucho, mucho tiempo

Es de suponer que se abrirá una investigación sobre lo sucedido y para el bien de la profesión de ingenieros de PCI o empresas del sector sería muy interesante que fuera pública.

A mí me surgen las siguientes preguntas.

  • ¿Tenían las naves las compartimentaciones adecuadas para que no se extendiera el incendio?
  • ¿La estructura tenía la resistencia al fuego necesaria?
  • ¿Cumplía la nave los requisitos de protección activa que marca la ley?
  • ¿Se había preocupado alguna vez alguien (Compañía de seguros, dirección de la empresa, autoridades competentes, etc…) de que la nave tuviera la PCI adecuada?
  • ¿Pagará la compañía de seguros?

Obviamente la respuesta más normal a todo es NO, salvo a la última que dependerá de lo bien que los abogados de la empresa hayan negociado con la compañía de seguros.

Analizar el coste de la inversión de un buen sistema de protección contra incendios con respecto al ahorro que supone la prima del seguro y el cese de la actividad por un incendio es uno de los servicios que ofrece Empyros.

Lo que está claro es que con un sistema de rociadores correctamente diseñado y ejecutado eso nunca hubiera pasado. Habrían ardido unos pocos metros cuadrados y el incendio se hubiera controlado de manera automática mientras llegaban los bomberos.

Las industrias hortofrutícolas como Distinet en Calasparra y Mundosol en la Murada, que dan trabajo a mucha gente pueden estar tranquilas. Con los sistemas de rociadores diseñados y ejecutados por Empyros lo de Fontestad nunca les pasará.

Vídeo del incendio:

http://www.youtube.com/watch?v=R4otLchPIt4&feature=relmfu

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