Los sistemas convencionales de detección de incendios.

En el blog anterior hemos visto la principal característica de los sistemas convencionales de detección de incendios. Nos van a identificar zonas. Esas zonas pueden tener un máximo de 32 elementos cada una, por lo tanto habrá que diseñar el sistema con las zonas necesarias. En este aspecto también influye y de manera muy importante las zonas que queremos identificar. No tenemos que llegar a esos 32 elementos si tenemos varias zonas pequeñas que queremos controlar.

Este tipo de sistemas está indicado sólo en espacios diáfanos, en los cuales de un rápido vistazo podemos identificar la zona donde se está produciendo el incendio. Por ejemplo en garajes, naves diáfanas, amplias superficies comerciales (combinadas generalmente con un sistema de detección analógico, ya veremos como) y pocos más.

En los garajes de nuestros edificios lo más probable es que estén instalados estos sistemas.

Pero tan importante como que se detecte el incendio es dar el aviso del mismo. Muchas veces nos encontramos con sirenas insuficientes o que no se oyen en la escalera y si bajamos de nuestro piso y abrimos la puerta del garaje en el cual hay un incendio las consecuencias pueden ser catastróficas.

Cualquier sistema puede incluir una gran variedad y tipo de detectores (térmicos, termovelocimétricos, ópticos de humo, lineales infrarrojos, …) y en cuanto a fiabilidad del sistema de detección no tendría que existir diferencia entre los convencionales y los analógicos.

El avance tecnológico también se da en la protección contra incendios, por supuesto y ya están saliendo al mercado sistemas con un coste muy parecido al de los sistemas convencionales, que recordemos es su única ventaja frente a los analógicos, pero con muchas más prestaciones.

Por ejemplo, si queremos actuar sobre una puerta para que se cierre, o añadir una sirena en el sistema lejos de donde se encuentran las existentes, estaríamos obligados a tirar un cable desde un relé de salida de la central hasta el lugar donde queremos actuar. Y esas actuaciones están muy limitadas al número de relés que podemos tener en la central. Además no tenemos información en tiempo real del estado de los elementos.

Como caso real, esta semana en una comunidad de propietarios les saltó la alarma. Era una falsa alarma dad por un detector. En un sistema convencional,si se hubiera rearmado la central antes de llegar nosotros y ese detector hubiera vuelto a su estado de reposo, no hubiera sido posible identificarlo para sus sustitución (si estuviese estropeado). Se identificó y se le explicó al presidente de la comunidad que si volvía a saltar la alarma identificara el elemento, algo fácil ya que se les queda encendido un piloto rojo. De este modo si el mismo detector vuelve a dar falsa alarma se puede concluir que se ha estropeado y hay que sustituirlo.

Por lo tanto, aunque los sistemas convencionales sean más baratos, hay que ponerse en manos de un buen especialista que nos asesore para asegurarnos de qué sistema es el más adecuado para nuestra instalación.

En el próximo blog profundizaremos un poco más en los sistemas de detección analógicos.

Publicado en Formación, Sistemas contra incendios, Varios.

Deja una respuesta