Tragedia en el Palacio de los Deportes

El pasado 1 de noviembre se vivió una tragedia en Madrid. 4 personas murieron en una avalancha humana y según parece sin que existiera un detonante de la misma. La investigación en este caso se hará pública ya que los medios de comunicación han insistido mucho en la noticia y entonces habrá que sacar las conclusiones.

Yo me planteo en este caso que hubiera ocurrido si la alarma hubiera sido real, por ejemplo a causa de un incendio. Estoy seguro de que el número de muertos sería muy superior.

En un primer momento, me sorprendió que se buscaran defectos de forma en los trámites administrativos de la empresa que alquiló el local. Que exista un papel o no, que se tengan deudas con hacienda no tiene nada que ver con las medidas de seguridad que deban existir en cualquier recinto de uso público como éste.

Los que hemos acudido a pabellones deportivos sabemos que existen entradas (y salidas) en número suficiente que están calculadas para conseguir la evacuación de los usuarios (aforo máximo permitido) ya que las normativas así lo reflejan desde hace muchos años. Y claro, esto nos lleva a las 2 preguntas claves, ¿estaban disponibles todas las salidas?¿se cumplía el aforo máximo permitido?.

Lo que es una pena es que soluciones que cuestan muy poco dinero y que un especialista en protección contra incendios puede proponer, no se apliquen en casi ninguno de los edificios, públicos o privados, por desconocimiento de las mismas.

Estamos en un país regido por normativas de todo tipo, las de protección contra incendios son cientos, pero realizar ingeniería basada en la eficacia, es decir, que sirvan realmente para algo no es algo que se estile. Las normas no pueden recoger todos los aspectos singulares que requiere una instalación contra incendios. Sirven de guía, en casi todas las ocasiones muy útil, pero no lo son todo.

En mi experiencia de todos estos años de trabajo, salvo contadas y loables excepciones, la protección contra incendios ha sido proyectada por técnicos no preparados y minusvalorada completamente, siendo considerado un gasto y no una inversión. Es dinero desperdiciado me han dicho, ya que esto no va a arder nunca y si lo hace para eso está el seguro.

Un seguro puede pagar dinero, pero nunca puede devolver vidas. Prestigiemos la seguridad contra incendios que incluye también la protección pasiva y las vías de evacuación.

Publicado en Noticias, Varios.

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